Me dirijo lentamente a tu mirar,
con máscaras cargadas de guiños
De esos que todos entienden
Pero en los que todos se ocultan.
Empieza el juego de cartas,
La astucia está apostada
Y la ciudad triste mira atrás,
Y el bosque triste mira el gris.
Perdiendo el control y dejándose llevar,
Escapando. Sonriendo. Viviendo. Olvidando.
Porque el trasteo se lleva por dentro,
Escapa. Choca. Grita. Muere. De nuevo. Vuelve.
Como corre el invalido de su propia verdad,
Como se detiene el perseguido, prefiriendo morir,
Como se detiene el volcán justo antes de explotar,
Como se alejan tus labios, malditas mariposas volando
Justo mientras los mios te intentan con ilusión alcanzar.
Y así lentamente, me dirijo hacia a ti,
Arrastrando solo pensamientos,
Moviendo solo sentimientos
Y tu no lo piensas más,
Te paras, te largas, te vas a otro lugar.
Pero olvidas pronto,
Que el trasteo lo llevas dentro,
Que el corazón no cambia con el lugar,
Que todas las noches tendrás que dormir
Y te veras condenada a volverme a soñar.
Una vez y otra vez.
Jugamos las cartas.
Calculamos a matar.
Nos miramos en mentiras
Que terminan siendo verdad.
jueves, 22 de septiembre de 2011
PASA VOLANDO
Y la soledad pasa volando,
El tiempo deja atrás su paso,
Lento y majestuoso a la vez,
Aquel que nunca se detiene
Pero nunca parece del mismo modo andar.
Y pasan volando segundos enfermos,
Lamentos eternos en el teatro del sueño,
La superficialidad de lo efímero, la curiosidad
De lo eterno de un abrazo que se tiene que soltar,
De lo cercano de un beso que nunca se dará.
Lo extraño y lo normal van danzando
Dejando huellas en el viento,
Dejando amor en el pensamiento,
Viviendo en el cielo de lo eterno
Y hablando con notas,
Que van saliendo de algún piano sincero.
Y vuelvo el tiempo más nunca el reloj,
Y pienso en el pasado más nunca en ti,
Y cada vez que lo hago me tropiezo,
Me lleno de alegría efímera auto-estropeada,
Y se llena el ambiente de ruido de radio
Y una vez más y otra primera vez,
De música mal sintonizada. Y de amor.
Y de miedo. Y de oscuridad. Y de silencio
Y de todo al mismo tiempo y fuera de compás.
Y todo suena, pero la soledad sigue volando,
Dejando huellas imborrables en la memoria
De cualquier ser que maltrecho intenta naufragar
En el único lugar donde nadie nunca lo encontrará.
En medio de un corazón hecho a base de algodón.
El tiempo deja atrás su paso,
Lento y majestuoso a la vez,
Aquel que nunca se detiene
Pero nunca parece del mismo modo andar.
Y pasan volando segundos enfermos,
Lamentos eternos en el teatro del sueño,
La superficialidad de lo efímero, la curiosidad
De lo eterno de un abrazo que se tiene que soltar,
De lo cercano de un beso que nunca se dará.
Lo extraño y lo normal van danzando
Dejando huellas en el viento,
Dejando amor en el pensamiento,
Viviendo en el cielo de lo eterno
Y hablando con notas,
Que van saliendo de algún piano sincero.
Y vuelvo el tiempo más nunca el reloj,
Y pienso en el pasado más nunca en ti,
Y cada vez que lo hago me tropiezo,
Me lleno de alegría efímera auto-estropeada,
Y se llena el ambiente de ruido de radio
Y una vez más y otra primera vez,
De música mal sintonizada. Y de amor.
Y de miedo. Y de oscuridad. Y de silencio
Y de todo al mismo tiempo y fuera de compás.
Y todo suena, pero la soledad sigue volando,
Dejando huellas imborrables en la memoria
De cualquier ser que maltrecho intenta naufragar
En el único lugar donde nadie nunca lo encontrará.
En medio de un corazón hecho a base de algodón.
domingo, 18 de septiembre de 2011
LAS COSAS EN REALIDAD
La desesperanza patética,
En medio de la alegría y la luz.
El silencio que,
Aunque aparenta,
Nunca existe a la hora de besar.
Las palabras que no hablan,
Los sueños que hoy no duermen.
Las caricias que se saborean,
Como un dulce después de llorar.
El suspiro que no oxigena,
Por más profundo que respires,
Siempre queda algo por dar,
Como una flor en cementerio,
Tarde o temprano se marchitará,
Como el muerto en la tumba,
Perderá la vida y se irá
Quizás a hacerle compañía
En el supuesto más allá.
Hablamos más cuando callamos,
Estamos más cuando nos fuimos
Y vivimos más cuando morimos.
Así son las cosas en la realidad.
En medio de la alegría y la luz.
El silencio que,
Aunque aparenta,
Nunca existe a la hora de besar.
Las palabras que no hablan,
Los sueños que hoy no duermen.
Las caricias que se saborean,
Como un dulce después de llorar.
El suspiro que no oxigena,
Por más profundo que respires,
Siempre queda algo por dar,
Como una flor en cementerio,
Tarde o temprano se marchitará,
Como el muerto en la tumba,
Perderá la vida y se irá
Quizás a hacerle compañía
En el supuesto más allá.
Hablamos más cuando callamos,
Estamos más cuando nos fuimos
Y vivimos más cuando morimos.
Así son las cosas en la realidad.
YA NO HAY NADA
Entre la multitud habrá un sitio para ti,
Dónde el vacio es lo que abarca la plenitud,
La tristeza va corriendo, en medio de las venas,
Las ciencias tropezando dando pasos de falacias
Los amigos son angustia, miedo y arrepentimiento,
La canción que ha de sonar en tu rescate, no es más que el reflejo
De la ausencia de la sonrisa que se apagó, tan pronto oscureció.
En medio de la desesperación,
Todo se torna tan confuso
Pues al parecer ni si quiera existió,
O te estás ahogando a ti mismo,
Sumergido en una fantasía falaz,
Pero de esas que duelen al respirar.
A cada paso, el sueño muere,
A cada palpitar.
Y mientras duermes ya no consigues,
Ni siquiera soñar.
Tus alas se han caído,
Tus brazos ya no quieren escalar,
Las piernas tiemblan,
Son gelatina en medio de un lodal.
Te acercas a tu caída eterna,
Te aferras al silencio, no habrá más.
El mundo entero se tambalea,
Y cae sobre ti,
Ya no hay nadie que te proteja,
Solo hay final.
La esperanza cae,
Como un ejército medieval,
Sus espadas,
No tenían filo para luchar.
El corazón de un hombre,
Que no puede dar más.
El corazón que vuela
Y termina por naufragar,
Sin cielo ni mar,
Sin luz ni oscuridad,
Con nada, solo nada,
Sin nada, ya no hay nada.
Dónde el vacio es lo que abarca la plenitud,
La tristeza va corriendo, en medio de las venas,
Las ciencias tropezando dando pasos de falacias
Los amigos son angustia, miedo y arrepentimiento,
La canción que ha de sonar en tu rescate, no es más que el reflejo
De la ausencia de la sonrisa que se apagó, tan pronto oscureció.
En medio de la desesperación,
Todo se torna tan confuso
Pues al parecer ni si quiera existió,
O te estás ahogando a ti mismo,
Sumergido en una fantasía falaz,
Pero de esas que duelen al respirar.
A cada paso, el sueño muere,
A cada palpitar.
Y mientras duermes ya no consigues,
Ni siquiera soñar.
Tus alas se han caído,
Tus brazos ya no quieren escalar,
Las piernas tiemblan,
Son gelatina en medio de un lodal.
Te acercas a tu caída eterna,
Te aferras al silencio, no habrá más.
El mundo entero se tambalea,
Y cae sobre ti,
Ya no hay nadie que te proteja,
Solo hay final.
La esperanza cae,
Como un ejército medieval,
Sus espadas,
No tenían filo para luchar.
El corazón de un hombre,
Que no puede dar más.
El corazón que vuela
Y termina por naufragar,
Sin cielo ni mar,
Sin luz ni oscuridad,
Con nada, solo nada,
Sin nada, ya no hay nada.
viernes, 16 de septiembre de 2011
ESTA NOCHE
Esta noche podría susurrarte,
Lo que nunca te he susurrado,
Esta noche podría deslizarme
Sobre tus mejillas, sin dejar rastro.
Esta noche que no estás,
Estás más que nunca,
Esta noche de aparente soledad,
Estoy muy bien acompañado.
Esta noche estoy hilando,
Puentes que rompen la distancia.
Esta noche estoy viajando,
Contigo siempre a mi lado.
Esta noche mi corazón late,
Y el tuyo es el culpable,
Esta noche no hay imposibles,
Esta noche solo existes tu.
Esta noche me huele a magia,
Esta noche se oscurecen las estrellas,
Esta noche está bailando mi alma,
Esta noche está cargada de luz.
Esta noche que puede ser día,
Este día que puede ser noche,
Este día que ya no me importa,
Esta noche en que solo sueño.
Esta noche que estoy volando,
Esta noche que te estoy amando,
Este día que estoy enloqueciendo,
Quiero darte un beso.
Esta noche podría besarte
Y hacer el momento eterno,
Esta noche podría morir en tí,
Esta noche podria volver a vivir.
Esta noche que en verdad no importa,
Esta noche que es solo una escusa,
Esta noche que no es protagonista,
Esta noche que me hace reír.
Esta noche que solo existe,
Esta noche que solo es magia,
Esta noche que es solo noche
Porque estás tu.
Esta noche a la que solo le escribo
Para con ella susurrarte al oído
Dibujándote una sonrisa,
Que esta noche tu corazón me domina.
Que eres mi alrededor y, en últimas,
Mi vida.
Lo que nunca te he susurrado,
Esta noche podría deslizarme
Sobre tus mejillas, sin dejar rastro.
Esta noche que no estás,
Estás más que nunca,
Esta noche de aparente soledad,
Estoy muy bien acompañado.
Esta noche estoy hilando,
Puentes que rompen la distancia.
Esta noche estoy viajando,
Contigo siempre a mi lado.
Esta noche mi corazón late,
Y el tuyo es el culpable,
Esta noche no hay imposibles,
Esta noche solo existes tu.
Esta noche me huele a magia,
Esta noche se oscurecen las estrellas,
Esta noche está bailando mi alma,
Esta noche está cargada de luz.
Esta noche que puede ser día,
Este día que puede ser noche,
Este día que ya no me importa,
Esta noche en que solo sueño.
Esta noche que estoy volando,
Esta noche que te estoy amando,
Este día que estoy enloqueciendo,
Quiero darte un beso.
Esta noche podría besarte
Y hacer el momento eterno,
Esta noche podría morir en tí,
Esta noche podria volver a vivir.
Esta noche que en verdad no importa,
Esta noche que es solo una escusa,
Esta noche que no es protagonista,
Esta noche que me hace reír.
Esta noche que solo existe,
Esta noche que solo es magia,
Esta noche que es solo noche
Porque estás tu.
Esta noche a la que solo le escribo
Para con ella susurrarte al oído
Dibujándote una sonrisa,
Que esta noche tu corazón me domina.
Que eres mi alrededor y, en últimas,
Mi vida.
SUEÑA SOLAMENTE MIENTRAS NO ESTÉS DORMIDO
La locura en mi es peligrosa,
Creo mundos donde no los hay.
Me divierto viendo a los cuerdos
Atrapados en su mente, ¡Qué pesar!
Van jugando sus mentiras,
Creyendo que son verdad,
Atrapados entre cadenas,
Siempre atados a su pensar.
Crean siempre laberintos,
Sin salidas de verdad,
Solo algunos respiros,
Que no los dejan ahogar.
La locura de ésta mente,
Es bastante singular,
Siempre duerme y duerme,
Mientras deja pasar,
Al tiempo que todo lo dirá.
No se puede luchar contra la corriente,
No puedes nacer sin algún día morir.
No desesperes que tu no eliges,
Mañana quizás te toca partir.
Deja a tu mente que cree tu mundo,
Sueña solamente mientras no estés dormido.
Creo mundos donde no los hay.
Me divierto viendo a los cuerdos
Atrapados en su mente, ¡Qué pesar!
Van jugando sus mentiras,
Creyendo que son verdad,
Atrapados entre cadenas,
Siempre atados a su pensar.
Crean siempre laberintos,
Sin salidas de verdad,
Solo algunos respiros,
Que no los dejan ahogar.
La locura de ésta mente,
Es bastante singular,
Siempre duerme y duerme,
Mientras deja pasar,
Al tiempo que todo lo dirá.
No se puede luchar contra la corriente,
No puedes nacer sin algún día morir.
No desesperes que tu no eliges,
Mañana quizás te toca partir.
Deja a tu mente que cree tu mundo,
Sueña solamente mientras no estés dormido.
BASTÓN PARA CONTINUAR
El frío desgarrador,
Que intenta detener,
El silencio atenazador
Que no te deja ver.
Afuera te quieren cambiar,
Pero estoy seguro,
Nunca lo van a lograr
Tu camino no vas a desviar,
Tus ideas en pie seguirán.
Los dedos aprietan el mástil otra vez,
Las cuerdas vibran, te hacen correr,
Los gritos acaban el silencio infernal,
El frio cede ante la energía del metal.
La balanza está hoy de tu lado,
Solo importa tu sueño alado,
Cierra los ojos y carga tus armas,
Que el camino ya ha comenzado.
Nunca te sientes solo,
El apoyo allí está,
El silencio es pasajero,
Un bastón para continuar.
Son sus aplausos el premio más alto,
Es su apoyo lo más preciado,
Es el tocar su corazón
Lo que has andado buscando,
Es paz, tranquilidad y energía demencial.
Que intenta detener,
El silencio atenazador
Que no te deja ver.
Afuera te quieren cambiar,
Pero estoy seguro,
Nunca lo van a lograr
Tu camino no vas a desviar,
Tus ideas en pie seguirán.
Los dedos aprietan el mástil otra vez,
Las cuerdas vibran, te hacen correr,
Los gritos acaban el silencio infernal,
El frio cede ante la energía del metal.
La balanza está hoy de tu lado,
Solo importa tu sueño alado,
Cierra los ojos y carga tus armas,
Que el camino ya ha comenzado.
Nunca te sientes solo,
El apoyo allí está,
El silencio es pasajero,
Un bastón para continuar.
Son sus aplausos el premio más alto,
Es su apoyo lo más preciado,
Es el tocar su corazón
Lo que has andado buscando,
Es paz, tranquilidad y energía demencial.
sábado, 3 de septiembre de 2011
AMAZONA
Los siglos han pasado,
Pero la flor no se ha marchitado,
Ha venido el odio a causar estragos,
Pero los sueños no se han acabado.
Ha intentado la violencia,
Pero tampoco lo ha logrado
Sigues en pie,
Con el peso de la historia,
Sigues en pie
Y no desfalleces, no lo harás.
Ha venido tu complemento
Y te ha maltratado,
Has sido victima
De una sociedad enferma.
Mujer, mujer guerrera,
No mires atrás,
Mujer, mujer guerrera,
En pie siempre estarás.
Los siglos te han convertido
En la portadora del cambio,
El destino te ha designado,
Como la flor que sostiene la montaña.
Mujer, mujer guerrera,
Amazona,
En pie siempre estarás.
lunes, 22 de agosto de 2011
ESPERANZA
Me despierto. Sigo durmiendo. Todo está muy oscuro, la verdad es imposible diferenciarlo. Sueño, vigilia, vigilia sueño.
Mis ojos intentan moverse de un lugar a otro, pero solo encuentran un bloque negro, duro como el concreto, impenetrable. No puedo ver. Pienso que me quedé ciego, llevo mis manos a mi cara, siento mis ojos.
Dolor.
Están abiertos, muy abiertos, tanto que duele. Pero no veo nada, ni la más mínima presencia de luz en todo el cuarto. Supongo que es un cuarto, aunque no lo vea. Empiezo a tomar conciencia de mis otros sentidos, aunque un instante después hubiera preferido no hacerlo. Huele a carne corroída, me huele a coca-cola, a un ligero tufillo a alcohol, a gasolina, a mierda, huele a cadáver, huele a muerte. No. Corrijo: huelo a muerte.
Definitivamente estoy en un cuarto y no puede ser muy grande, tantos olores juntos con tanta fuerza no pueden encontrarse en ningún lugar demasiado espacioso, menos a campo abierto. Descarto la posibilidad de que el mundo se hubiera apagado de repente. El planeta no se había sumergido en ninguna especie de noche eterna. Si hubiera sido así no hubiera sido sorprendente para nada después de aquel ultimo mes. Que locura.
De nuevo los olores me invaden, entran por mis fosas nasales como si fueran fuego y no paran allí, siguen derecho hasta encontrarse en algún rincón, dentro de mi ombligo. Siento mareo. Algo se acerca a mi boca. Algo me quema. Vomito. Ni me preocupo por limpiarme.
Entonces empiezo a recordar, pero no a través de ideas claras y con sentido, sino a través de imágenes fragmentarias que vienen y van como acuarela diluyéndose en agua, como el vomito diluyéndose en oscuridad. Como mi vida diluyéndose entre la muerte. Como el amor que he perdido, diluyéndose en el olvido.
Con tanta oscuridad a mi alrededor mis pensamientos también parecen oscuros. Empieza a apoderarse de mi una infinita desesperación. Sé que es el final, no puedo escapar. La única posibilidad es encontrar luz. No puedo permitirme enfrentar de una manera tan cruel mi peor pesadilla, aquella que solo me sorprende y me paraliza de terror cuando estoy despierto. La oscuridad. Siempre huía de ella durmiendo, cuando dormía la podía controlar, bastaba con caer profundo y soñar, o en su defecto, optar por quedarme despierto, con los ojos bien abiertos. Ahora parecía dormido, pero estaba despierto.
Su imagen vino a mi, como traída por alguna especie de mensajero. Era ella, igual de bella, era la esperanza, mi esperanza. Pero estaba rodeada por una profunda capa de oscuridad. Sabia perfectamente lo que había pasado. Ella me había atrapado. Ella, quien me había controlado cada vez que la oscuridad se cernía sobre mi.
Quien más te ama es quien más te daña. Eso pensaba yo.
No la maldije, yo también la amaba. ¿Acaso quien no lo hacia? ¿Quien podía resistirse a sus embriagadores encantos?. Pero ahora ella era mi oscuridad. Siempre ocurre lo mismo, siempre me lo advirtieron, nunca hice caso. Llega el momento en que ella se convierte en tu peor enemigo, en tu peor miedo, en tu peor desamor.
Mis ojos no pueden caminar, mis piernas están demasiado cansadas para hacerlo por ellos, mis manos... sí,esa era la solución. Diviso con ellas mi alrededor, siento que el piso está mojado. Sé qué sustancia es, su olor es penetrante e inconfundible, una vez lo hueles lo reconoces por toda la vida. Me arrastro por el suelo un poco más y encuentro a unos pocos metros de distancia lo que sabía que iba a encontrar. A ella, a mi esperanza. Aunque está fría e inerte no está muerta. Todo lo contrario, nunca había estado tan viva. Nunca la había acariciado con tanto cariño, con tanto amor.
Es la luz. Es una caja de fósforos. No, es mi amor, es mi esperanza. Es la luz. Aquella que me saca de lo que más temo, aquella valiente guerrera que enfrenta sin titubear la oscuridad. Entre más fuerte sea su contrincante más fuerzas parece tomar. Una vela en un desierto, en medio día, con el sol en su cenit no es tan fuerte como cuando se enfrenta a su adversario en toda su magnitud. Una vela nunca es más fuerte que en medio de un cuarto completamente oscuro. Un fósforo, tampoco.
Huele a gasolina, es inconfundible su olor.
Tomo el fósforo mientras mis manos tiemblan, el suelo es carrasposo. Enciendo el fósforo, feliz por encontrar la esperanza. Por encontrar a mi amor, cegado por su belleza, por su tranquilidad. Cegado por la vida abrazo la muerte.
La luz invade el lugar, cabalga por el aire como si fuera por arte de magia. Todo parece impregnado por su belleza. El piso alumbra. Las paredes alumbran. Hace calor. Prendo otro fósforo. Me duelen los pies. Huelo a gasolina, huelo a coca-cola, huelo a alcohol, huelo a cadáver. Para suicidarse hay que estar muerto.
Leo en letras escarlatas y con una expresión de horror una frase pintada en la pared, antes de ser víctima de un dolor insoportable, de un ardor inconcebible, de una locura incurable. “La luz no alumbra, solo te deja ver la oscuridad”.
La recuerdo, deslumbrantemente bella. Sus labios se mueven, pronunciando unas palabras que llegan hasta mi y me producen tranquilidad. Lo que me pareció siempre una cátedra de filosofía hoy me hubiera salvado la vida.
La luz me invade, me ciega. Abrazando la vida me lanzo a la muerte. Abrazado a la esperanza me lanzo al terror.
Mis ojos intentan moverse de un lugar a otro, pero solo encuentran un bloque negro, duro como el concreto, impenetrable. No puedo ver. Pienso que me quedé ciego, llevo mis manos a mi cara, siento mis ojos.
Dolor.
Están abiertos, muy abiertos, tanto que duele. Pero no veo nada, ni la más mínima presencia de luz en todo el cuarto. Supongo que es un cuarto, aunque no lo vea. Empiezo a tomar conciencia de mis otros sentidos, aunque un instante después hubiera preferido no hacerlo. Huele a carne corroída, me huele a coca-cola, a un ligero tufillo a alcohol, a gasolina, a mierda, huele a cadáver, huele a muerte. No. Corrijo: huelo a muerte.
Definitivamente estoy en un cuarto y no puede ser muy grande, tantos olores juntos con tanta fuerza no pueden encontrarse en ningún lugar demasiado espacioso, menos a campo abierto. Descarto la posibilidad de que el mundo se hubiera apagado de repente. El planeta no se había sumergido en ninguna especie de noche eterna. Si hubiera sido así no hubiera sido sorprendente para nada después de aquel ultimo mes. Que locura.
De nuevo los olores me invaden, entran por mis fosas nasales como si fueran fuego y no paran allí, siguen derecho hasta encontrarse en algún rincón, dentro de mi ombligo. Siento mareo. Algo se acerca a mi boca. Algo me quema. Vomito. Ni me preocupo por limpiarme.
Entonces empiezo a recordar, pero no a través de ideas claras y con sentido, sino a través de imágenes fragmentarias que vienen y van como acuarela diluyéndose en agua, como el vomito diluyéndose en oscuridad. Como mi vida diluyéndose entre la muerte. Como el amor que he perdido, diluyéndose en el olvido.
Con tanta oscuridad a mi alrededor mis pensamientos también parecen oscuros. Empieza a apoderarse de mi una infinita desesperación. Sé que es el final, no puedo escapar. La única posibilidad es encontrar luz. No puedo permitirme enfrentar de una manera tan cruel mi peor pesadilla, aquella que solo me sorprende y me paraliza de terror cuando estoy despierto. La oscuridad. Siempre huía de ella durmiendo, cuando dormía la podía controlar, bastaba con caer profundo y soñar, o en su defecto, optar por quedarme despierto, con los ojos bien abiertos. Ahora parecía dormido, pero estaba despierto.
Su imagen vino a mi, como traída por alguna especie de mensajero. Era ella, igual de bella, era la esperanza, mi esperanza. Pero estaba rodeada por una profunda capa de oscuridad. Sabia perfectamente lo que había pasado. Ella me había atrapado. Ella, quien me había controlado cada vez que la oscuridad se cernía sobre mi.
Quien más te ama es quien más te daña. Eso pensaba yo.
No la maldije, yo también la amaba. ¿Acaso quien no lo hacia? ¿Quien podía resistirse a sus embriagadores encantos?. Pero ahora ella era mi oscuridad. Siempre ocurre lo mismo, siempre me lo advirtieron, nunca hice caso. Llega el momento en que ella se convierte en tu peor enemigo, en tu peor miedo, en tu peor desamor.
Mis ojos no pueden caminar, mis piernas están demasiado cansadas para hacerlo por ellos, mis manos... sí,esa era la solución. Diviso con ellas mi alrededor, siento que el piso está mojado. Sé qué sustancia es, su olor es penetrante e inconfundible, una vez lo hueles lo reconoces por toda la vida. Me arrastro por el suelo un poco más y encuentro a unos pocos metros de distancia lo que sabía que iba a encontrar. A ella, a mi esperanza. Aunque está fría e inerte no está muerta. Todo lo contrario, nunca había estado tan viva. Nunca la había acariciado con tanto cariño, con tanto amor.
Es la luz. Es una caja de fósforos. No, es mi amor, es mi esperanza. Es la luz. Aquella que me saca de lo que más temo, aquella valiente guerrera que enfrenta sin titubear la oscuridad. Entre más fuerte sea su contrincante más fuerzas parece tomar. Una vela en un desierto, en medio día, con el sol en su cenit no es tan fuerte como cuando se enfrenta a su adversario en toda su magnitud. Una vela nunca es más fuerte que en medio de un cuarto completamente oscuro. Un fósforo, tampoco.
Huele a gasolina, es inconfundible su olor.
Tomo el fósforo mientras mis manos tiemblan, el suelo es carrasposo. Enciendo el fósforo, feliz por encontrar la esperanza. Por encontrar a mi amor, cegado por su belleza, por su tranquilidad. Cegado por la vida abrazo la muerte.
La luz invade el lugar, cabalga por el aire como si fuera por arte de magia. Todo parece impregnado por su belleza. El piso alumbra. Las paredes alumbran. Hace calor. Prendo otro fósforo. Me duelen los pies. Huelo a gasolina, huelo a coca-cola, huelo a alcohol, huelo a cadáver. Para suicidarse hay que estar muerto.
Leo en letras escarlatas y con una expresión de horror una frase pintada en la pared, antes de ser víctima de un dolor insoportable, de un ardor inconcebible, de una locura incurable. “La luz no alumbra, solo te deja ver la oscuridad”.
La recuerdo, deslumbrantemente bella. Sus labios se mueven, pronunciando unas palabras que llegan hasta mi y me producen tranquilidad. Lo que me pareció siempre una cátedra de filosofía hoy me hubiera salvado la vida.
La luz me invade, me ciega. Abrazando la vida me lanzo a la muerte. Abrazado a la esperanza me lanzo al terror.
lunes, 8 de agosto de 2011
Dolor eterno
Voy hacia aquel camino,
Busco en medio de oscuridad,
Estoy cansado, mutilado,
Ya no puedo andar más,
Buscando a tientas,
¿Estarás en el más allá?
La tierra tiembla,
Y la sonrisa se aterra
Cuando contempla tu mirar,
Fuego negro no para de danzar.
Alzo la vista y
Solo encuentro
Fría y negra soledad,
No quedan estrellas,
En éste mundo sin par.
Solo una eterna Neblina,
Que confunde los sentidos,
Una eterna tempestad,
Que desgarra tus latidos.
El dolor eterno fue creado
Por la misma humanidad.
Busco en medio de oscuridad,
Estoy cansado, mutilado,
Ya no puedo andar más,
Buscando a tientas,
¿Estarás en el más allá?
La tierra tiembla,
Y la sonrisa se aterra
Cuando contempla tu mirar,
Fuego negro no para de danzar.
Alzo la vista y
Solo encuentro
Fría y negra soledad,
No quedan estrellas,
En éste mundo sin par.
Solo una eterna Neblina,
Que confunde los sentidos,
Una eterna tempestad,
Que desgarra tus latidos.
El dolor eterno fue creado
Por la misma humanidad.
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